La gran importancia del color en la fotografía gastronómica

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Dar en el clavo con el color en la fotografía gastronómica es esencial para lograr nuestro objetivo: imágenes capaces de hacer que nos rujan las tripas. Al fin y al cabo, ¿quién sentirá hambre al ver la foto de un filete ennegrecido o de un tomate demasiado pálido o demasiado saturado?

Es verdad que, detrás de una buena fotografía culinaria, hay muchos factores (iluminación, ángulos, edición, fondo…), pero el color es uno de los más importantes. Todos sabemos que la comida nos entra por los ojos… y en ese proceso el color tiene un gran protagonismo. En otras palabras, de nada nos sirve captar una instantánea perfecta si no logramos un color real y apetecible.

color fotografía de alimentos

3 Rasgos que debe reunir el color en fotografía gastronómica

Realismo: la clave del color en la fotografía de alimentos

Que las fotos culinarias muestren colores reales es fundamental para que cumplan su función. Los alimentos que fotografiamos deben aparecer como si estuvieran al alcance de nuestra mano. Como si pudiéramos hincarle el diente. A nadie se le despertará el apetito ante un plátano morado o un cocido fucsia, ¿no crees?

Por encima de nuestra propia creatividad y de nuestro afán por crear imágenes llamativas está, precisamente, la veracidad. Las imágenes deben percibirse como un reportaje fidedigno en el que no existe trampa ni cartón.

realismo color fotografía alimentos

Vivacidad: listos para llamar la atención

Una vez que tenemos claro que el color original de los alimentos no se debe alterar, resulta conveniente enfatizarlo para que la comida quede lo más favorecida posible. Los colores vivos, vibrantes y llenos de brillo son sinónimo de comida fresca y sabrosa, Imagina una pieza de atún fresco con una tonalidad rojo-sangre o una botella de cerveza con un precioso tono dorado: ¡es verlas y comenzar a salivar! Sin embargo, recordad que no nos debemos pasar con la saturación porque la imagen parecerá irreal y eso es lo último que queremos.

La fotografía gastronómica, como productora de imágenes publicitarias, está obligada a crear fotos llamativas que sean capaces de destacar en un mundo saturado de imágenes. Buena parte de ello se consigue “sacándoles los colores” a los alimentos fotografiados, gracias a un proceso de edición lo suficientemente sutil como para respetar su realismo.

Un imprescindible de un buen fotógrafo gastronómico es la carta de color. No te la olvides en ninguna sesión 😉

Armonía: todo es parte del conjunto

Una buena fotografía culinaria debe tener en cuenta todos los elementos captados por el objetivo: desde el mantel, hasta el fondo y, por supuesto, el propio alimento. En nuestras creaciones nada funciona sino es en combinación con los demás elementos… y ello es algo que implica especialmente a los colores que entran en escena. De hecho, se trata de uno de los aspectos más importantes del estilismo culinario.

Dicho brevemente, la composición de nuestra fotografía gastronómica debe armonizar todos los colores presentes en ella (como cuando elegimos las prendas de nuestro look). Así, el colorido de la vajilla, del fondo y de otros alimentos complementarios deberá contribuir a embellecer lo máximo posible el color del protagonista principal.

composición fotográfica alimentos

En El Fotógastro sabemos muy bien cómo sacarle el máximo partido al color en la fotografía gastronómica. ¿quieres visitar nuestro portfolio? ¡Podemos hacer mucho por tu negocio!

 

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