Edición en fotografía gastronómica: la hora de la verdad

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Cuando hablamos de fotografía de alimentos, la competencia es brutal. Tenemos que afinar al máximo nuestros recursos para crear fotografías capaces de destacar dentro de un mercado saturado… y la edición de la fotografía gastronómica nos ofrece la oportunidad de lograr imágenes perfectas ¿En serio necesitas más pistas?

 

¿Por qué hay que editar siempre las fotografías de comida?

Lo bueno es enemigo de lo mejor

 

Los fotógrafos gastronómicos nos parecemos un poco a los directores de cine: da igual el tiempo que hayamos invertido en nuestra creación, la cantidad de ensayos y tomas realizadas… al final, la última palabra siempre la tendrá la postproducción. Aunque… hemos de confesaros, que en El Fotógastro, adoramos tanto la comida y el estilismo gastronómico que somos MUY perfeccionistas a la hora de componer la imagen, y esto, ahorra muchas horas de edición frente al ordenador.

 

Tal y como os explicamos en nuestro curso de fotografía gastronómica, para hacer buenas fotos de comida hay que disparar el obturador una y otra vez ¿Te salió perfecto? Genial ¡Vuelve a hacerlo! Nuestros resultados son el fruto de muchísimos intentos y da lo mismo que nos hayamos quedado satisfechos con nuestra creación: no daremos el trabajo por terminado hasta que no haya pasado por la fase de edición.

 

Cualquiera que sea la finalidad de nuestras fotos (fotografía de producto, para redes sociales, de restaurantes, editorial gastronómico, etc.) no basta con lograr fotos aceptables, ni siquiera buenas: tienen que ser excelentes para alcanzar su objetivo: llamar la atención del espectador, despertar su deseo de comer, y denotar calidad.

 

edición en fotografía culinaria

 

Es ese perfeccionismo el que marca la diferencia entre el fotógrafo profesional y el aficionado, pero lo que debemos tener claro es que, con independencia de lo buenos que seamos haciendo fotos, siempre necesitaremos potenciar nuestros resultados con la ayuda de la edición fotográfica.

 

Los programas que más se utilizan para la edición en fotografía gastronómica (como Photoshop, Lightroom o After Effects) son herramientas muy potentes a la hora de rematar un trabajo bien hecho ¡Pero no ayudan a salvar una mala foto! Editar es, por así decirlo, ponerle la guinda a nuestras creaciones.

 

Edición de la fotografía gastronómica: la clave para conseguir fotos más realistas

 

La edición de la fotografía culinaria no solo está orientada a lograr imágenes atractivas. Nuestro objetivo siempre va a ser que la comida se vea apetecible… y el mejor camino para lograrlo es apostar por la vía del realismo ¡No se trata de crear un plato que no existe!

 

Una cosa es que el retoque fotográfico sea importante y otra muy distinta es que lo utilicemos para inventarnos una comida irreal. Lo que pretendemos con él es resaltar sus atributos, pero sin sacar las cosas de madre (ya que, en nuestro afán por alcanzar la perfección, estaríamos creando una imagen poco creíble).

 

Atinar con la edición en fotografía culinaria se parece mucho al maquillaje: hay que lograr un aspecto atractivo, pero también natural ¿Cómo? Respetando los colores y texturas originales, so pena de obtener resultados excesivamente artificiales y, por lo tanto, nada apetecibles.

 

edición en fotografía gastronómica

 

Algunos retoques fundamentales que hacemos en la edición de fotografía gastronómica

 

Cuestión de tamaño: la edición fotográfica nos permite recortar la fotografía (lo que nos será muy útil para cambiar el encuadre o resaltar detalles) y redimensionarla para adaptarla a las necesidades del cliente (pero cuidando de no deformar la imagen).

 

Por un lado modificaremos tanto el nivel inferior (aportará mayor profundidad) como el superior (intensificando así los colores). Si corregimos la exposición lograremos aportar más luz y brillo a nuestras imágenes (y eso nos vendrá genial cuando no hayamos acertado con una iluminación).

 

El color importa: podemos realizar un ajuste cromático selectivo (a fin de potenciar ciertos tonos). La corrección selectiva del color, por su parte, nos permitirá ajustarlo para que nuestra foto resulte lo más realista posible (para ello también nos puede ser útil modificar la saturación y la temperatura). Aunque como base siempre recomendamos utilizar una carta de colores y otra de grises a la hora de realizar la fotografía.

 

Afinando la precisión: la opción de enfocar que nos brinda el software de edición fotográfica conseguiremos que nuestras fotos se vean más nítidas y brillantes, consiguiendo así una fotografía culinaria mucho más vital y apetitosa.

 

Estos son solo algunos de los principales ajustes que realizamos en la edición de fotografía gastronómica, pero, en realidad se trata de un proceso mucho más complejo que constaría de varios capítulos. Algún día os explicaremos, por ejemplo, el proceso de edición para una fotografía de botellas de vino, que es algo que nos apasiona.

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